Mejillones con salsa de tomate

Ayer pasé por el súper y el pescadero me ofreció mejillones gallegos y yo, que nunca puedo negarme a un mejillón que fala galego, me los traje a casa pensando cómo cocinarlos esta vez.

Normalmente los comemos al vapor con limón -este bivalvo no necesita mucho aderezo para estar delicioso- pero me apetecía guisarlos un poquito… será que ha bajado algo la temperatura, será el (odioso) cambio de hora de hoy, será que estoy en ‘modo otoño’ desde hace semanas (aunque aún vayamos casi que en manga corta), pero me apetece caldo, cuchareo y guisito caliente, me lo pide el cuerpo.

Aprovechando que tenía un bote de passata abierto de hacer asadillo (receta próximamente), hoy los vamos a comer en salsa de tomate, para mojetear pan.
Los míos ya están listos y no os digo cómo huelen,
tomad nota que os da tiempo a prepararlos, ¡la receta es rápida cual rayo!

Ingredientes (para dos o tres personas):
1kg mejillón fresco gallego (los míos tenían el DNI de Cambados)
1 cebolla pequeña
2 dientes de ajo morado de Las Pedroñeras
100gr passata de tomate (Marca Italiamo, de Lidl)
1 cucharadita pimentón de La Vera
400ml caldo de cocer los mejillones
vino rosado de San Martín de Unx (no tenía blanco, qué le vamos a hacer)
aceite de oliva virgen extra
1 hoja de laurel
sal de Guérande
perejil picado

Mejis

Comenzamos limpiando y raspando las conchas de los mejillones, los enjuagamos bien y los cocemos brevemente en una cacerola con medio litro de agua y una hoja de laurel. Yo los pongo al fuego fuerte tapados y los mantengo unos 3 o 4 minutos, aparto del fuego y los dejo tapados otro par de minutos para que se acaben de abrir con el vapor.
Una vez listos, colamos el caldo (podéis poner dos coladores juntos, filtros de café… el caso es que el caldo se quede limpio de todas las impurezas que sueltan los mejillones) y reservamos. Dejamos los mejillones en una fuente y seguimos con nuestra receta.

En una cacerola baja y ancha sofreímos a fuego medio y con un buen chorreón de aceite de oliva, la cebolla bien picada, los dos dientes de ajo y el pimiento rojo muy picadito también, cuando se hayan pochado añadimos la cucharadita de pimentón y removemos, agregamos seguidamente la passata y el vino y dejamos que se consuma el alcohol durante dos o tres minutos.

Es el momento de verter el caldo colado de los mejillones (¡ojo! según queráis la salsa más o menos espesa no añadáis todo el caldo de una vez, agregad algo más de la mitad y reservad el resto para ir añadiendo o no) y dejar cocer a fuego fuerte durante unos cinco o seis minutos (mientras se guisa, aprovechad para quitar una de las valvas al mejillón -en la que no está pegado-).

En mi caso he aprovechado también para triturar levemente con la batidora la salsa para que ligase más y he probado de sal (tened cuidado con la sal en esta receta, sale muy sabrosa y no es necesario añadir demasiada).

Pasado este tiempo colocáis los mejillones sobre la salsa, apagáis el fuego, apartáis la cacerola y removéis todo el guiso con el asa (no metáis cuchara o con el meneo se van a despegar los mejillones y se quedarán las valvas vacías),
espolvoreamos con perejil fresco bien picado (o seco, el que tengáis por casa) y regamos con un hilito de aceite de oliva crudo.

Mejis3

Servimos, disfrutamos de esta comida tan rica, tan rápida y tan ‘real’, aprovechamos para comprar o hacer ese día una hogaza de masa madre y mojamos la salsa… y mañana será otro día ;)

¡Feliz domingo!

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