Recetas de vigilia: Flan de café

El lunes preparamos un bacalao para chupar hasta la fuente de horno, sí, pero nos faltaba un postre con el que rematar una comida de Semana Santa en familia, de ésas que hacemos justo después de llegar de ver procesiones…

No sé por qué, hace unos días y estando en el trabajo, me apeteció flan de café.
Tal cual os cuento, tenía que ser flan pero de café (a mí, que me bebo un café de siglo en siglo)
Nunca he hecho flan y para la ocasión que me ocupaba no quise aventurarme inventando recetas, así que busqué alguna maja en inet y encontré ésta de La cocina de Frabisa (ya he preparado varias de las que nos enseña en su blog y siempre son un éxito), así que hoy, con todo lo que necesitamos sobre la encimera, nos ponemos con esta receta dulce -un capricho muy de vez en cuando… no le hagáis hueco fijo al azúcar en vuestra alimentación diaria, no es necesario, os aseguro que se puede vivir sin comer dulces, vuestra salud os lo agradecerá ;)- Sigue leyendo…

Recetas de vigilia: Bacalao al horno con langostinos

Arranca la Semana Santa y, como cada año, volvemos a desempolvar los clásicos de la gastronomía de vigilia.

En casa nos gusta mantener esta tradición: es tiempo de bacalao cocinado de ciento un maneras, tomate frito con huevo, potaje de garbanzos con pelluelas, huevos rellenos, arroz con leche, torrijas, natillas o flanes -en otros momentos incluso también lo fue de bartulillos, flores de Calatrava y rosquillos fritos, ¡qué delicia!-

Y es que, al final, todo este patrimonio gastronómico forma parte de la historia de nuestra familia, nuestro pueblo, nuestra tierra… historia forjada por madres, hijas, abuelas y bisabuelas, alquimistas caseras que guardaron para nosotros sus pequeños secretos culinarios y recetas creadas en cocinas de fogón de hierro, entre botes de especias, ramas de laurel, cacerolas esmaltadas, pucheros de barro y cucharones de madera.

En estos tiempos de prisas, cosas que (dicen que) se comen y vienen dentro de bolsas de plástico de colorines y alimentos reales casi olvidados, expongo aquí -una vez más- mi alegato en favor de la vuelta a la cocina y la comida, a sacar el recetario de la estantería, clickar en alguno de los cien millones de blogs que hay en la red, arremangarse y dedicarse un ratito de amor: amor a la cocina, amor a los alimentos y amor a la propia salud, ¿quién mejor que uno mismo para cuidarse por medio de la alimentación? ;)

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Volviendo a la receta, hoy utilizamos el ingrediente clásico entre los clásicos de Semana Santa: el bacalao, en este caso fresco, aunque en mi tierra el bacalao se ha comprado siempre en salazón (es lo que tiene vivir lejos de la costa), desalándolo posteriormente con su ritual de cambios de agua y cocinando con él infinidad de recetas típicas de estas fechas.

Y es que mí el bacalao en salazón no me hace mucho y como la que cocina soy yo, poco más hay que decir ;) Sigue leyendo…

Descubrimiento gourmet: #Urbanbites

Cada vez existen más iniciativas de este tipo, ya sabéis: cajitas de suscripción con novedades en alimentación, cosmética (hay algunas con una pinta muy, muy buena), productos ecológicos y veganos (me encantan también) e incluso las hay para nuestros peluditos…

Hasta ahora ninguna me había atraído lo suficiente como para probar -sobre todo en las de alimentación, al final acabas encontrando muchos de esos productos en las estanterías del súper a no mucho tardar- pero, en este caso, ¿quién podía resistirse a una caja de madera envejecida preciosa y llena de cosas ricas para comer y beber, llegadas desde cualquier punto de Europa, súper originales y difíciles de encontrar?, ¿cómo no suscribirse?
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Así es, hace unas semanas me llegó la newsletter de Carmen, del blog Mi low cost (y a la que sigo hace tiempo), en la que nos descubría Urbanbites, el proyecto de María y Daniel, una pareja con mucho estilo y gusto que quiere acercarnos todas esas delicias que acaban viniendo en nuestra maleta -en mi caso, por lo menos, es llegar a cualquier sitio y meterme las tiendas de alimentación a descubrir la gastronomía del lugar- cuando nos vamos de viaje a recorrer mundo ¡pero sin salir de casa! Sigue leyendo…

Guiso de garbanzos con langostinos

Con el frío y la lluvia de estos días, he llegado a casa del trabajo helada y con muchísimas ganas de comer platos calientes de cuchara, con su caldo rico, sus legumbres… de entre todas, mi favoritos son los garbanzos y pensé en hacerlos con calamares o sepia -otra receta que me encanta-, pero tenía langostinos en casa, así que no encontré excusa posible para no prepararlos.

Como siempre os digo, sacad ratos para cocinar.
Solemos llegar súper cansados del trabajo y las mil y una faenas que nos vamos marcando, muchas veces sólo apetece abrir la nevera y comerse medio bote de aceitunas, unas lonchas de jamón, un par de rebanadas de pan y un yogur por no perder tiempo y no ensuciar de más, pero eso podemos hacerlo un día de prisa extrema, el resto hemos de comer como lo hacíamos de pequeños: comida real, cocinada en casa, con alimentos reales e intentando saborearla y disfrutarla con calma.
Yo suelo dedicar el domingo o varias tardes a la semana para preparar las comidas de la semana, os aseguro que con un poquito de organización es suficiente ;)

Y volviendo a la receta: con casi todos estos guisos y potajes lo suyo es hacer cantidad de más y que nos sobre de un día para otro, ¡que está más rico aún! Seguir leyendo…

Berenjenas rellenas “a la griega”

Hace unos días preparé esta receta con la intención de participar en un concurso,
pero quedó tan rica y es tan sencilla que me pareció mejor publicarla aquí para que quedase perenne y por si alguien se anima a probar ;)

Y es que, además, hace casi un año que estuvimos en Atenas, tenía berenjenas recién compradas y una cuña de feta D.O. curado 6 meses en barrica que estaba deseando cortar,
de ahí el apodo de “a la griega”.
Para mí fue el momento perfecto para echar un buen rato entre fogones, recordando los paseos por Plaka y Monastiraki, el bullicio del mercado ateniense, las tiendas de alimentación de las callecitas cercanas, las vistas desde la Acrópolis y el Licabeto, los restaurantes donde disfrutamos de la gastronomía griega…
En fin, nos quedó tanto por ver, comer y pasear, ¡habrá que volver!

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Como veréis, aunque en casi todas las recetas de berenjenas rellenas nos indican que hay que asarlas para después sacarles la pulpa, en mi caso lo que suelo hacer es cortarlas a lo largo por la mitad y escaldarlas en agua con sal, así toda la berenjena queda súper tierna y se come enterita (bien lavada siempre, eso sí).

Elegid siempre unos buenos ingredientes y dedicad un ratito a cocinar,
¡estas berenjenas merecen mucho la pena! Sigue leyendo…

Día del Chorizo: Torta de aceite con chistorra

Ni los historiadores de nuestra localidad se ponen de acuerdo…
Que si celebramos el Día del Chorizo porque por hoy, 23 de enero, se conmemoraba la onomástica de San Ildefonso, prelado de la archidiócesis de Toledo a la que pertenecía Puertollano hasta la creación de la de Ciudad Real.
Que si, por el contrario, se trataba de un “acto de afirmación religiosa” y, tras la matanza del cerdo y con las viandas listas, se echaban los paisanos a las calles a degustarlas y dejar constancia de su pertenencia a la religión católica.
Y también cabe otra explicación a esta tradición tan puertollanera: reinando Alfonso XII, sus tropas pararon por el pueblo y, ya que era el santo del monarca, los vecinos agasajaron a los militares con los chorizos recién preparados tras la cercana matanza*

El caso es que, junto con el Voto y el Hornazo, el Chorizo es una de nuestras festividades más representativas relacionadas con el buen comer, aunque, como suele ocurrir con otras tantas tradiciones, el tiempo pasa y las gentes las van dejando caer en el olvido…

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¡Pero no podemos dejar que eso pase!
De ahí que, un año más -y recogiendo el testigo que nos lanzó Pinchos y Canapés a los blogueros cocinillas de Puertollano- dejo por aquí una receta para disfrutar y festejar, para prepararla en una mañana y echarse al campo por la tarde, a comerse el chorizo en los Pinos, la Chimenea Cuadrá, el Minero, los Patos, las Pocitas, el Pozo Norte… o cualquier sitio de este pueblo con árboles, donde pisemos tierra y piedras y podamos echarnos una carrera con los nenes, para que no se pierda nuestra historia y sigan siendo el garante de nuestro folclore local. Sigue leyendo…