Recetas de vigilia: Bacalao al horno con langostinos

Arranca la Semana Santa y, como cada año, volvemos a desempolvar los clásicos de la gastronomía de vigilia.

En casa nos gusta mantener esta tradición: es tiempo de bacalao cocinado de ciento un maneras, tomate frito con huevo, potaje de garbanzos con pelluelas, huevos rellenos, arroz con leche, torrijas, natillas o flanes -en otros momentos incluso también lo fue de bartulillos, flores de Calatrava y rosquillos fritos, ¡qué delicia!-

Y es que, al final, todo este patrimonio gastronómico forma parte de la historia de nuestra familia, nuestro pueblo, nuestra tierra… historia forjada por madres, hijas, abuelas y bisabuelas, alquimistas caseras que guardaron para nosotros sus pequeños secretos culinarios y recetas creadas en cocinas de fogón de hierro, entre botes de especias, ramas de laurel, cacerolas esmaltadas, pucheros de barro y cucharones de madera.

En estos tiempos de prisas, cosas que (dicen que) se comen y vienen dentro de bolsas de plástico de colorines y alimentos reales casi olvidados, expongo aquí -una vez más- mi alegato en favor de la vuelta a la cocina y la comida, a sacar el recetario de la estantería, clickar en alguno de los cien millones de blogs que hay en la red, arremangarse y dedicarse un ratito de amor: amor a la cocina, amor a los alimentos y amor a la propia salud, ¿quién mejor que uno mismo para cuidarse por medio de la alimentación? ;)

Bacalao4

Volviendo a la receta, hoy utilizamos el ingrediente clásico entre los clásicos de Semana Santa: el bacalao, en este caso fresco, aunque en mi tierra el bacalao se ha comprado siempre en salazón (es lo que tiene vivir lejos de la costa), desalándolo posteriormente con su ritual de cambios de agua y cocinando con él infinidad de recetas típicas de estas fechas.

Y es que mí el bacalao en salazón no me hace mucho y como la que cocina soy yo, poco más hay que decir ;) Sigue leyendo…

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Recetas navideñas: Pimientos del piquillo rellenos

Un año más, veía cómo -por falta de tiempo debido al trabajo- me pillaban las Navidades sin meterme en la cocina a preparar recetas y disfrutar entre cacharros… ¡y eso no podía ser!

Así que hoy, aún con un resfriado incipiente y un cansancio acumulado bastante importante, me he propuesto adentrarme en la semana de Nochebuena subsanando esta situación:
* prefermento del Panettone esperándome en la encimera de la cocina
* pulpo recién cocido en la olla lenta
* todo lo necesario para hornear galletas y Roscón de Reyes
* un pan 100% centeno (y alcaravea) enfriándose
* una masa retardada de pan con aceitunas en la nevera

Me ha venido tan bien dedicar la tarde a estas faenas…
Y es que me hace muy feliz cocinar (Sí, feliz. Qué rara soy, ¿no?)
Por lo que intentaré seguir sacando hueco en estos días para hacer fotos y publicar alguna receta, no vaya a ser que alguien se deje caer por el blog buscando inspiración e ideas y no se encuentre novedades desde hace un par de meses…

Arranco con una receta que preparé hace tiempo (al poco de llegar de nuestra ruta de vacaciones por Navarra) pero que puede ser un entrante perfecto para estas fiestas, además es muy rápida, sencilla y está deliciosa.
Intentad elegir -siempre en la medida de vuestras posibilidades- unos buenos ingredientes: pimientos del piquillo navarros, lomos de bonito del Cantábrico, ajo morado de las Pedroñeras… y tendréis el éxito asegurado ;)
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