Cita quesera en Madrid: Rocklette y Cultivo

(Y, como artista invitada, la epi del Horno de Babette)

Creo que en alguna ocasión os he comentado que, además de ser una amante (bandida) del queso, ¡ahora trabajo con ellos! así que mi nevera está plagada de cuñas y trozos de tropecientos tipos de queso de aquí y de allí, de oveja, de vaca, de cabra, artesanos, menos artesanos, azules, curados, añejos…
Aún estoy muy en pañales con esta nueva faceta laboral, me gustaría aprender y conocer mucho más sobre este fascinante mundo de las coagulaciones, curaciones, leches o cuajos, así que ando a la búsqueda de buenos manuales sobre el tema mientras llega el momento en que pueda participar en algún curso de elaboración (por ejemplo, los que imparte Rubén Valbuena, de Granja Cantagrullas).

Ya sabéis -también- de mi pasión por Madrid y mi gusto por descubrir nuevos sitios que visitar durante mis esporádicos viajes a la capital. Los que hoy os muestro llevaban en mi lista mucho tiempo y llegan cargados de aroma y sabor a queso y, aunque la lógica dictaba que primero debería haber conocido Cultivo y después acercarme por Rocklette, yo lo hice al contrario: primero a probar los sandwiches rockletteros y, después, a un taller de cata y de compras a Cultivo =) Sigue leyendo…

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Palmeras de chocolate en Madrid (I)

¿A quién no le gustan las palmeras de hojaldre? Y más si son de chocolate… ¡Yumm!

Creo que las palmeras de chocolate han sido siempre de mis dulces favoritos junto con los croissants, los rosquillos fritos, las flores de Calatrava, cualquier masa dulce fermentada y… ¡buf! creo que, salvo las cosas con cabello de ángel, yema de huevo y pasteles de corte viejuno (de esos de bizcocho borracho, mucho coco, colores amarillos yemosos y guindas de colores) me gustan casi todos los dulces -y eso que soy más de salado-.

Hace tiempo descubrí el post que publicaron en Foodstorming sobre las palmeras de chocolate madrileñas y decidí que tenía que probarlas todas (y alguna más que encuentre por el camino, claro) para encontrar yo también mi favorita. Así que cada vez que voy por Madrid, intento acercarme por alguna de las pastelerías que recomiendan y me hago con un par de ejemplares para hacer la cata en compañía.

Lo malo es que mis escapadas a Madrid no son tan asiduas como a mí me gustaría, por lo que me va a costar bastante tiempo probar todas estas delicias y decantarme por una clara vencedora… Sigue leyendo…