Recetas de vigilia: Torrijas

Acabo hoy domingo la serie de recetas de vigilia (aunque ya no lo sea) y así tenerlas todas bien localizadas para próximos años y próximas búsquedas.
Y no podía acabar la Semana Santa sin una fuente de torrijas en la cocina, esperándonos para pegarles un mordisquito después de comer, con el café de la merienda, para desayunar…

Imagino que este dulce típico está presente en todas las casas para estas fechas, en la mía no ha faltado nunca desde tiempos inmemoriales, si no las hacía mi madre, las hacían mis abuelas, mi tía Vicenta también solía llegar a casa de mi abuela con sus sempiternas torrijas de vino y ya, de más mayores, mi hermana y yo no las perdonamos ningún año =)
Las torrijas que nos gustan en casa son las de leche rebozadas en azúcar y canela, actualmente hay ochocientas mil versiones a cada cual más innovadora y original o, como comentaba, las otras versiones clásicas de vino, miel, nadando en leche… pero, para una vez al año que me como una torrija, yo me quedo con éstas.

Torrijas2

Echad mano a la bolsa del pan, que seguro que tenéis restos de barras duras (aunque yo he tenido que comprar el pan ex profeso, sabéis que adoro el pan, pero también he reducido muy mucho su consumo y primando siempre los panes de calidad, los que encuentro a mano que no llevan una lista de ingredientes más larga que el Quijote o los que hago yo en casa), ésta es una receta muy fácil y totalmente de aprovechamiento, ¿quién no tiene huevos, leche, un bote de canela o una poquita de azúcar en casa? Sigue leyendo…

Recetas de vigilia: Flan de café

El lunes preparamos un bacalao para chupar hasta la fuente de horno, sí, pero nos faltaba un postre con el que rematar una comida de Semana Santa en familia, de ésas que hacemos justo después de llegar de ver procesiones…

No sé por qué, hace unos días y estando en el trabajo, me apeteció flan de café.
Tal cual os cuento, tenía que ser flan pero de café (a mí, que me bebo un café de siglo en siglo)
Nunca he hecho flan y para la ocasión que me ocupaba no quise aventurarme inventando recetas, así que busqué alguna maja en inet y encontré ésta de La cocina de Frabisa (ya he preparado varias de las que nos enseña en su blog y siempre son un éxito), así que hoy, con todo lo que necesitamos sobre la encimera, nos ponemos con esta receta dulce -un capricho muy de vez en cuando… no le hagáis hueco fijo al azúcar en vuestra alimentación diaria, no es necesario, os aseguro que se puede vivir sin comer dulces, vuestra salud os lo agradecerá ;)- Sigue leyendo…

Recetas de vigilia: Bacalao al horno con langostinos

Arranca la Semana Santa y, como cada año, volvemos a desempolvar los clásicos de la gastronomía de vigilia.

En casa nos gusta mantener esta tradición: es tiempo de bacalao cocinado de ciento un maneras, tomate frito con huevo, potaje de garbanzos con pelluelas, huevos rellenos, arroz con leche, torrijas, natillas o flanes -en otros momentos incluso también lo fue de bartulillos, flores de Calatrava y rosquillos fritos, ¡qué delicia!-

Y es que, al final, todo este patrimonio gastronómico forma parte de la historia de nuestra familia, nuestro pueblo, nuestra tierra… historia forjada por madres, hijas, abuelas y bisabuelas, alquimistas caseras que guardaron para nosotros sus pequeños secretos culinarios y recetas creadas en cocinas de fogón de hierro, entre botes de especias, ramas de laurel, cacerolas esmaltadas, pucheros de barro y cucharones de madera.

En estos tiempos de prisas, cosas que (dicen que) se comen y vienen dentro de bolsas de plástico de colorines y alimentos reales casi olvidados, expongo aquí -una vez más- mi alegato en favor de la vuelta a la cocina y la comida, a sacar el recetario de la estantería, clickar en alguno de los cien millones de blogs que hay en la red, arremangarse y dedicarse un ratito de amor: amor a la cocina, amor a los alimentos y amor a la propia salud, ¿quién mejor que uno mismo para cuidarse por medio de la alimentación? ;)

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Volviendo a la receta, hoy utilizamos el ingrediente clásico entre los clásicos de Semana Santa: el bacalao, en este caso fresco, aunque en mi tierra el bacalao se ha comprado siempre en salazón (es lo que tiene vivir lejos de la costa), desalándolo posteriormente con su ritual de cambios de agua y cocinando con él infinidad de recetas típicas de estas fechas.

Y es que mí el bacalao en salazón no me hace mucho y como la que cocina soy yo, poco más hay que decir ;) Sigue leyendo…