Recetas navideñas (para después de Navidad): Roscón de Reyes

Sí, no os equivocáis al leer el título del post =D
Puesto que finalmente me ha sido imposible redactar las recetas que tenía previstas durante las fiestas navideñas, he decidido que voy a aprovechar para hacerlo ahora, con la calma que da el no tener que empalmar semanas trabajando domingos y festivos y el haber vuelto a la (relativa) normalidad laboral…

Finalmente estas navidades sí que he cocinado, pese al agotamiento, las contracturas, el sueño o las prisas. He conseguido ir arañando horas y minutos al día para relajarme en mi cocina elaborando platos que luego hemos disfrutado en comidas y cenas familiares. No he tenido tiempo para idear muchas recetas, eso sí, así que he tirado de publicaciones de éxito de los “masters & commanders” del mundo bloguero-cocinero para asegurarme que lo que estaba preparando salía bien sí o sí.

Y así ha sido con el roscón que hoy dejo por aquí.
Corrí rauda al libro ‘Pan casero’ de mi muy idolatrado Ibán Yarza, me estudié la receta, preparé todo lo necesario, pero antes de darle al amasado se me ocurrió ojear el blog del Invitado de invierno y, al ver que tuneaba el roscón de Ibán y le metía Tang Zhong, no pude más que sucumbir y acabar preparando esta maravilla rosconera que hoy, día 8 de enero (y aún estando horneado desde el día 5) sigue tierno, jugoso y con una miga que dan ganas de llorar de felicidad :’)
Os lo aseguro, el mejor roscón que he hecho hasta ahora y no sólo lo digo yo, lo certifican los otros 8 comensales que lo probaron el día de Reyes y que me pidieron la receta para intentar reproducirlo en sus respectivas casas.

Ahora vamos al lío y os voy contando mis andanzas, aunque ya os digo que la artífice es Miriam y en su blog encontraréis la respuesta a todas vuestras dudas. Sigue leyendo…

Torrijas veganas

¡Reaparezco!
Y lo hago con una receta para lamer el plato
donde coloquéis estas torrijas veganas.
¿Torrijas veganas?
¡Sí! Son súper sencillas de hacer, sustituimos leche y huevo por ingredientes fáciles de encontrar y tienen un sabor… nadie se va a dar cuenta de que no son las torrijas de toda la vida, os lo aseguro, y no habremos recurrido a ningún ingrediente de origen animal =)
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Galletas de jengibre (sin huevo)

Llevo unas cuantas semanas obsesionada con el jengibre, me he recorrido un chorro de fruterías y supermercados en su búsqueda, he preguntado, re-preguntado, mirado una y otra vez, visitado tropecientas veces los sitios en los que me han dicho que traerían para Navidades… pero nada.
Y es que no quiero jengibre de polvillo, quiero la raiz fresca pero, como veis, mi búsqueda por ahora está resultando totalmente infructuosa.

El caso es que yo, que estaba intentando superar mi “jengibre-obsesión”, me topé con esta recetaca de galletas ¡de jengibre! en el FB de Mensaje en una galleta (de verdad, todo, todito, todo lo que hacen estas chicas es precioso y perfecto, ¡todas las recetas salen siempre bien!)-
así que no tuve más remedio que sacar el rodillo, los cortadores navideños y me puse a hacer galletas para comer y regalar.
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Pastel de calabaza (Pumpkin pie)

Y vuelvo con las calabazas,
ya sabéis que el año pasado dejé por aquí varias recetas con calabaza que os recuerdo por si os apetece probar alguna de ellas:
Brioche con calabaza y naranja confitada, Crema suave de calabaza
y Tortitas de calabaza con champiñones, jamón serrano y queso.
Me encanta, ¿qué le voy a hacer?
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Baklawa

Y no podía dejar colgado el cuscús sin añadirle un postre que lo acompañase…
Esta receta la encontré en el blog Yerbabuena en la cocina,
así que me puse manos a la obra.

Y es que me encantan los dulces árabes, nunca podré olvidarme de aquellos pastelillos que nos ofrecieron en la puerta del hotel de Wadi Musa, estaban tan ricos, la pena es que no volví a ver al chico que nos los dio y no pude preguntarle cómo se llamaban para poder comprarlos, hacerlos ¡y comerlos de nuevo!
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Cuscús con pollo, pasas y cebolla

Ufff, allá por abril
publiqué las recetas del hummus, el mutabbal y el pan batbout, y quedé en publicar un plato fuerte que acompañara aquellos deliciosos mezzes.

Y cambié de ordenador y perdí las fotos,
y pensaba que había perdido no sólo las fotos de aquella receta,
¡sino un chorro de fotos de todo tipo que no aparecían por ningún sitio!

Hasta hace unas semanas,
una noche de ésas en que no hay nada interesante en la tele
y te da por “limpiar” carpetas y revisar una por una todas las fotos que van apareciendo por cualquier sitio… ¡allí estaban todas!

Ahora tengo las fotos más organizadas que mi caja de sellos y tintas
(sí, tengo pasión por ellos, he de reconocerlo) y me quité un peso de encima cuando descubrí que realmente nunca las perdí, simplemente han pasado meses revueltas con otros cientos de cosas.

Y eso, con el problema resuelto ya puedo casi concluir
aquella estupenda comida marroquí que comenzamos hace meses,
vamos a la receta,
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